"Hay una realidad en la comunicación, que si no cambia, poco se podrá hacer por los ambientes, las especies y la actitud de los pescadores"
Este mes vimos en la tapa de una revista un dorado hembra que debería pesar 15 kg. mas o menos. Por detrás aparecía una cara sonriente y se intuía por delante un fotógrafo satisfecho por su arte.
Lo destacable era la hembra de dorado muerta.
Desgraciadamente esa es la forma en que la revistas especializadas promocionan la pesca deportiva. Por supuesto no había ningún trofeo en esa foto solo era una muestra de la liviandad con que se trata a una especie depredada. Lo que prevalece del mensaje es: - ... no hay que cuidarla, matarla está bien -, aunque luego en su interior se hagan comentarios sobre la protección de la naturaleza.
En la revista de mas circulación de pesca y aire libre aparece, como cada año para la misma fecha, la promoción de una zona de la costa atlántica. El disparate es un tremendo bacota sacrificado y otra vez, otra cara sonriente, en este caso de un guía. Ese pez al que la naturaleza le dedico además de su génesis, mas de diez años para desarrollarlo y ponerlo en condiciones de ser un reproductor ideal, no solo le da de comer a sus sacrificadores, sino que es mostrado como el cuerpo del enemigo muerto. He vencido, logré matar un tiburón. Desgraciadamente es lo que se consume.
Aparecen en todas las tapas, de acuerdo al mes de circulación, grandes pejerreyes, dorados inmensos, tiburones tremendos o surubíes fenomenales. Con esto buscan atraer lectores y consumidores de “eso” como si “eso” fuera la pesca deportiva. Quienes las dirigen afirman que cuanto mas grande es el pez que se sacrifique en tapa, las posibilidades de venta se multiplican.
Eso significa que al consumidor eso lo atrae, le gusta, por lo que cínicamente se ofrece al ignorante lo que sostenga su ignorancia.
Los mismos mejorados
Sucede a veces que en la misma revista se ve al autor de una nota cuidando, cual cirujano, a un trucha para no lastimarla al sacarle el anzuelo y en las fotos de los lectores exhiben, sin ningún pudor, un héroe con siete tiburones muertos de mas de 100 kg.
Esa dualidad existe no solo en esa revista sino en todos los medios de la especialidad.
Esta esquizofrenia en el mensaje hace que el lector no tenga opciones claras sobre lo que significa pescar, proteger o protegerse.
Si el mensaje es la pesca y no la muerte tranquilamente otro puede ser el contenido editorial.
No habrá menos pescadores sino que existirán los mismos mejorados.
El pescador necesita datos para ir a pescar y fantasías que lo enaltezcan, que lo prestigien. Por esto, cuando encuentra un lugar para ir que además le ofrece la posibilidad de emular a aquellos que figuran en esas fotografías, es por lo menos, un comprador potencial de esa excursión, aunque jamás la realice. Alimenta su afán de reconocimiento detrás del divertirse y de pasarla bien.
Por lo general el entendimiento de esas fotos son poco racionales. No es fácil percibir que quienes muestran esas imágenes no cuentan que la tuvieron que buscar arando el río durante muchas horas de tedio junto a antideportivas modalidades. Por lo general son logros lejanos de guías que conocen el lugar y que citan a los comunicadores cuando el río está dando su mejor oferta. Cuando el lector pescador cliente se encuentra con la realidad, se frustra a pesar de haber hecho quizás, una buen pesca. No logró lo que fue a buscar, lo que le mostraron.
Esto intenta ser una reflexión para beneficio de una mejora en el entendimiento de la pesca deportiva. Mantener las fantasías, los deseos y ambiciones del pescador pero en relatos veraces y fotos genuinas. Si existen piezas extraordinarias, por supuesto no hay que ocultarlas, pero decir en los epígrafes o en el recorrido del relato que eso no es lo ordinario para aventar desilusiones o extrañas fantasías.
Desalentar de algún modo que mostrarse con un pez muerto es motivo de reconocimiento sino de lo contrario. La vergüenza también puede ser una motivación para que a nadie se le ocurra mostrarse con un trofeo que hasta hace unos minutos estaba con vida.
Mientras los lectores crean que es natural sacrificar un pez o mas aún, que es una gracia mostrase con el este muerto, no habrá posibilidad de una protección real de nuestras especies o una mejora del Standard ético del pescador deportivo.
Los guías del sur y algunos en el norte ya han empezado a ayudar a los pescadores a no sacrificar piezas en vano, y entienden como obligación ayudarlos a pescar sin muerte induciéndolos a cuidar los ambientes. Las provincias, deberían dar un carnet de guía previo un curso de ecología y cuidado de las especies que los ayuden en su trabajo. Sería un aporte esencial en el cuidado del recurso invaluable de la pesca y su continuidad histórica.
Toda la predica que personajes como yo podamos transmitir tendrá la misma repercusión que una cachetada en el agua sino existe voluntad política de las autoridades y entendimiento intelectual de aquellos que dirigen medios de comunicación.
La pesca es una actitud individual. Entenderla necesita de cierta experiencia y sobre de todo de docencia bien orientada. Las pasiones primitivas que provoca la pesca deben ser controladas por la cultura, por el entendimiento de que lo importante es pescar. El acto de la pesca es lúdico en si mismo y nunca su resultado muerto. Por eso creo que los medios, todos, tienen la obligación de dejar claro estas precisiones.
Cuando veo los programas de TV nacionales, no puedo dejar de sentir que algo de lo que me muestran no es real. ¿ O no es una película?. La edición de horas de filmación reducidas a minutos jamás representan la realidad. Lo que uno ve en cada bloque de esos programas no representan la verdad de la salida de pesca, salvo la credibilidad que se hayan sabido ganar o la ingenuidad de aquellos que los miran.
La pesca pasa, según el inconsciente colectivo nacional, por la muerte de seres vivos que ayudan a disfrutar de este planeta y de nuestro tiempo. No hay culpa. Por lo tanto todo el contenido de un mensaje de audio, audiovisual o editorial debe estar sosteniendo en su enunciado que cuidar es pescar y que pescar es cuidar. Cuidar el ambiente, las especies, para poder divertirse pescando mejor.
Salvo contadas excepciones esta premisa es ignorada.
Algunos medios nacionales permutan la ecología, la conservación, la educación de los pescadores por la promoción de herramientas tácticas, pesqueros mal atendidos e información orientada. En el caso de las revistas, la mayoría mantiene una filosofía editorial que no defiende al ambiente o a las especies sino a la vanidad y los deseos de resultados del pescador. Lo utilizan a través de estas motivaciones, para ofrecer productos y servicios que los mantienen , cosa en la que no estoy en desacuerdo, pero que debe complementarse con una obsesiva docencia sobre el deber ser del hombre con la naturaleza. Si eso falla, todo falla.
Indicar hasta lo extremo que la vida de las especies debe ser protegida en todos los ambientes no atentará nunca contra la venta de motores, lanchas, reeles, señuelos, cañas o elementos de los mas sofisticados para la pesca, sino que ayudará a que esa oferta perdure en el tiempo en un ambiente donde la calidad de vida incluya al hombre junto a toda la naturaleza que lo rodea.
Saludos
Enrique Gómez