Galápagos Abril 2011
El Jigging en su mayor esplendor
Por:
Mariano
de la Rúa
Este era mi tercer viaje al archipiélago y
solo hacia una semana que había regresado de este paraíso con un grupo de 14
pescadores.
En esta oportunidad el Tour lo había contratado un grupo de cuatro pescadores,
Emiliano, Aldo, Adrián y el Nono, un grupo realmente fenómeno, no solo como
pescadores si no como personas.
En el mes de septiembre habíamos viajado junto a ellos a Venezuela, en donde
habíamos tenido una pesca excelente de marlines en La Guaira y tarpon en Los
Roques.
A diferencia de otros tours en los que los días de pesca son cuatro, ellos me
habían pedido un día extra, por lo tanto realizaríamos 5 días en total.
El haber estado una semana antes en las islas me dio un panorama mas que claro
de las posibilidades de pesca que podíamos aprovechar, y esto nos fue muy útil
para decidir que debíamos hacer.
Los constantes cambios climatológicos y el tsunami que nos toco vivir la semana
anterior generaron cambios bruscos en la alimentación de los picudos o marlin,
por lo tanto decidimos dedicarnos mas tiempo a la pesca innshore de atunes aleta
amarilla, amberjack, pargos, raibow runners, wahoos, y un sin fin de especies
que solo se pueden capturar en este archipiélago.
Como fanático del deep jigging lleve una gran
cantidad de equipos para esta modalidad, y para el spinning con poppers.
El primer día lo dedique íntegramente a explicarles esta modalidad a los cuatro
integrantes del tours, y por suerte como casi todos ellos son muy buenos
pescadores le tomaron la mano inmediatamente cosa que no me pasa por lo general
con todos los grupos.
Nuestro primer día estaba planificado para visitar un lugar emblemático de la
Isla de San Cristóbal, El León Dormido, para hacer snorkeling con tiburones
martillos, pero al llegar al lugar, nos encontramos con que en superficie había
un cardumen de atunes aleta amarilla comiendo vorazmente.
Esta situación genero que el grupo decidiera desistir del buceo con tiburones y
dedicarle esa tarde a la pesca de esta especie.
Como la pesca en León Dormido esta prohibida, el capitán nos llevo a otro lugar
con la certeza de que estos torpedos acuáticos también estuvieran activos, y por
suerte no se equivoco.
Ni bien llegamos y lanzamos los jigs al agua las respuestas fueron inmediatas,
capturando varios de estos misiles de portes entre los 8 y 15 kg.
Todos quedaron atónitos por la potencia de esta especie, y sobre todo utilizando
equipos sumamente livianos como son las canas Trevala TC4 de Shimano y los
reeles Stella, Stradic y Saragoza de esta misma marca.
Nuestro primer día de pesca resulto más que
satisfactorio, mas aun si tenemos en cuenta que no estaba planificado para nada.
Los cinco días siguientes los dividimos de la siguiente manera, dos de pesca
offshore para los marlines y tres de pesca innshore para todas las especies
anteriormente mencionadas.
De esta manera el primer día lo dedicamos íntegramente a la pesca de atunes que
era la especie que más predominaba en esta época del año y que más nos atraía a
todos.
Al principio nos costo dar con ellos, ya que como todo pez cazador anda de un
lado para el otro buscando alimento, así que lo que el día anterior podía haber
sido excelente no nos aseguraba nada para este día.
Obviamente que como en este destino la cantidad y variedad de especies es muy
grande, mientras buscábamos a los atunes, haciendo trolling capturábamos a
muchas otras especies como trevalys, bonitos, wahoos, pargos cola amarilla,
amberjack, viejas de mar, etc. por lo tanto la pesca era mas que entretenida.
A última hora logramos localizar al atún, y en
solo una hora capturamos a más de 15 de ellos de portes de hasta 20 Kg.
La jornada de pesca del próximo día estaría
totalmente dedicada a la pesca de marlines, y como la corriente por la que ellos
se mueven se encontraba a casi 70 millas de las islas el horario de salida
estaba pactado para las 5 AM a diferencia de los demás días que se sale a las 7
AM para la pesca innshore.
Demoramos en llegar a la zona de pesca casi tres horas, realmente lejos, pero el
esfuerzo de tanta navegación valía la pena para probar suerte con esta especie.
Ni bien llegamos a solo 10 minutos de tirar las 6 cañas de trolling, tuvimos el
primer pique del día, algo mas que prometedor para el resto de la jornada.
Es importante destacar que en Galápagos la pesca de los picudos se realiza
mayoritariamente con luhrs en lugar de carnada como los ballyhoo, esto es mucho
más deportivo pero al mismo tiempo la cantidad de piques que se pierden es mucho
más grande.
En total ese día tuvimos 9 salidas y solo
pudimos llevar a la borda y liberar a uno de ellos, lo que marca la diferencia
que hay en las clavadas de esta especie con carnada natural.
El motivo por el cual ellos pescan de esta manera es muy sencillo, las
posibilidades de que un marlin se muera pescando con luhrs es minima, y como el
cuidado que hay en las islas con esta especie es muy grande prefieren perder
piques a correr el riesgo de que alguno de ellos muera utilizando carnada
natural.
Como la navegación para la pesca de los marlines en estos días estaba bastante
alejada, el día siguiente lo dedicaríamos nuevamente a la pesca innshore, eso
nos daba la posibilidad de tener un par de horas mas para descansar a la mañana
ya que podríamos salir a partir de la 7 AM en lugar de las 5 AM.
Navegamos unas 26 millas que nos demandaron
alrededor de una hora y quince minutos, hasta unos bajos en donde hay gran
cantidad de especies de fondo y pelágicas.
Como siempre para tantear el lugar comenzamos haciendo trolling que si bien no
es la modalidad que mas preferíamos, esta nos iba a dar un panorama de lo que
podíamos encontrar en la zona.
Tuvimos un par de violentos piques de wahoos, que demostraron porque son uno de
los peces mas veloces del océano, que logramos sacar, Y mas tarde algunos atunes
albacoras. Luego decidimos dejar el trolling para ir a hacer jigging en el bajo.
En esta modalidad y realizando pirking , golpear el jig contra las piedras del
fondo, obtuvimos un sin fin de especies algunas de ellas totalmente desconocidas
por nosotros, muchas endémicas de las islas Galápagos.
Fue un día pleno de pesca, ya que habíamos
logrado capturar una cantidad muy grande de peces que desconocíamos, y en la
modalidad que más nos atrapaba.
De común acuerdo el día siguiente seria exclusivamente para la pesca de marlines,
ya que el grupo había decidido darle otra oportunidad a esta especie.
Religiosamente después de desayunar muy temprano, a las 5 AM estábamos abordando
el barco para emprender las casi 70 millas de navegación que nos separaban de
estos colosos del mar.
Esta pesca es exclusivamente a trolling, así que ni bien llegamos a la zona
comenzamos a largar las 6 líneas que teníamos preparadas para la acción.
Luego de alrededor de una hora tuvimos la primera salida de un marlin rayado muy
cerca del barco, y este lo primero que hizo fue tomar un teaser que no lleva
anzuelo, ya que solo se utiliza para atraerlos.
Fue tan rápido que no dio tiempo a los marineros a poder recoger el teaser y
acercarle un lurhs lo que hizo que se perdiera.
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Media hora mas tarde tuvimos el segundo pique
y este si fue bien clavado por uno de los marineros, el turno le correspondía al
Nono, que nunca había capturado un marlin hasta ese día.
El poder acercar a este marlin le llevo más de 45 minutos, agotando al máximo
sus fuerzas, y una vez que lo teníamos a solo dos metros del barco, con un
cabezazo violento logro zafar del anzuelo y quedo libre.
Desde ya que la alegría fue inmensa, ya que técnicamente lo había pescado, solo
falto llevarlo a la borda para las fotos de rigor.
Ese mismo día tuvimos 5 piques más de marlin rayados, pero todos lograron
desprenderse de los anzuelos, así que a las 3 PM emprendimos el regreso a Puerto
Baquerizo.
Nuestro último día de pesca en San Cristóbal lo íbamos a dedicar exclusivamente
para la pesca del atún aleta amarilla, uno de los peces mas veloces del océano y
las modalidades que utilizaríamos serian el deep jigging y el spinning con
poppers.
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Ese día en lugar de salir con el barco para la
zona de León Dormido como lo habíamos hecho las veces anteriores, el capitán
decidió salir para el otro lado de la isla en busca de nuevos bajos que no
conocíamos , y si los resultados no eran buenos terminaríamos dando al final del
día toda la vuelta a San Cristóbal.
Efectivamente en los primeros sitios que visitamos no dimos con los atunes, si
con otras especies, pero el objetivo era y seguimos navegando, hasta que
alrededor de la 1 PM llegamos a un lugar en donde los vimos comiendo en
superficie.
En el primer intento logramos clavar dos de los grandes de 20 a 30 Kg. y esto
seria un indicio de lo que mas tarde se convertiría en una de la mejor pesca con
jigs que he realizado en mi vida.
En total esa tarde logramos capturar más de 25
monstruos, todos por encima de los 20 Kg. y los más grandes casi llegaron a los
40 Kg.
Es difícil explicar en palabras lo que es realizar una pesca de atunes aleta
amarilla con equipos de jigs ultra livianos, creo que hay que vivir este momento
para saber exactamente lo que significa.
Por suerte este grupo supo interpretar muy bien lo que es la pesca en el
exterior, ya que si uno se ata solo a la pesca de los marlines, y no sabe
aprovechar las posibilidades que da un lugar como Galápagos para la pesca
innshore de muchas de las especies que viven ahí, podemos llegar a tener un tour
sin el éxito esperado, dado que no siempre los grandes están dispuestos a comer,
entonces encasillarnos en esa especie puede frustrar hasta al mejor pescador.
Como conclusión final de este viaje lo que
sacamos en claro es que destinos como este son extremadamente apasionantes para
pescadores con ambiciones mas grandes de la media, ya que aprovechando todas las
modalidades de pesca podemos gozar de una infinidad de especies que solo podemos
encontrar en este paradisiaco archipiélago.
Servicios:
Mariano de la Rúa. Guía de pesca.
Web
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